(Científicos) El miércoles, un grupo de investigadores anunció la creación del marcapasos más pequeño del mundo, superando incluso el tamaño de un grano de arroz. Este innovador dispositivo puede inyectarse con una jeringa y se controla mediante luz, disolviéndose eventualmente en el interior del cuerpo.
Aunque no podrá ser probado en humanos por algunos años, los científicos lo consideran un «descubrimiento clave» con potencial para generar avances en diversos campos médicos.
A nivel global, millones de personas cuentan con un marcapasos que envía impulsos eléctricos al corazón para regular sus latidos. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature, este microdispositivo ha sido exitosamente probado en laboratorio en diversas especies, incluyendo ratones, ratas, cerdos, perros y tejidos cardíacos humanos.
El principal autor del estudio, John Rogers, de la Universidad Northwestern en Estados Unidos, indicó a AFP que se espera que el dispositivo pueda ser experimentado en humanos en un plazo de “dos a tres años”.
Este marcapasos destaca por sus dimensiones de apenas un milímetro de grosor y 3. 5 milímetros de largo, pudiendo ser inyectado en el tórax del paciente mediante una jeringa. Su diseño le permite disolverse en el organismo una vez que ya no se requiere, eliminando así la necesidad de una cirugía invasiva.
El dispositivo se conecta de manera inalámbrica a un parche flexible que se coloca sobre el pecho del paciente. Cuando este parche detecta latidos irregulares, emite automáticamente una luz infrarroja que le indica al marcapasos el ritmo que debe seguir.
Alimentado por una “célula galvánica”, el diminuto marcapasos utiliza los fluidos del cuerpo para transformar la energía química en impulsos eléctricos que estimulan el corazón.
El equipo de investigadores, liderado desde Estados Unidos, considera que este dispositivo podría ser de gran ayuda para el 1% de los recién nacidos que presentan malformaciones cardíacas congénitas y requieren un marcapasos temporal en la semana posterior a su operación.
Además, esperan que esta tecnología contribuya a restablecer un ritmo cardíaco normal en adultos recién operados. En la actualidad, los marcapasos temporales requieren procedimientos quirúrgicos que implican suturar electrodos a los músculos cardíacos, cuyos cables se conectan a un dispositivo externo. Al dejar de ser necesarios, los médicos retiran estos cables, lo que puede ocasionar daños en el tejido.
Un dato relevante es que Neil Armstrong, el primer ser humano en caminar sobre la Luna, falleció en 2012 tras una cirugía de este tipo.
El futuro de esta tecnología promete ofrecer soluciones a «desafíos sociales en el ámbito de la salud humana«, comentó Rogers.
Bozhi Tian, cuyo laboratorio en la Universidad de Chicago también ha trabajado en marcapasos activados por luz, pero que no formó parte de esta reciente investigación, calificó este avance de “significativo”. “Este nuevo marcapasos representa un auténtico progreso en la tecnología médica”, afirmó a AFP.
«Representa un verdadero cambio de paradigma en la estimulación temporal y la medicina bioelectrónica, abriendo un abanico de posibilidades que trasciende la cardiología, abarcando áreas como la regeneración nerviosa, la cicatrización de heridas y los implantes inteligentes integrados«, comentó.
Este diminuto marcapasos “marca el inicio de una nueva era en la atención cardíaca, caracterizada por ser suave, inteligente y centrada en el paciente”, afirmó Tian.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardíacas son la principal causa de mortalidad a nivel global.
Con información de | crhoy.com
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